Allá donde los sueños moran,
donde a morir van los silencios;
allá donde el tiempo se detiene,
y en donde los miedos se esconden.
Allá donde fantasías juegan,
donde lo antiguo, perpetuo torna;
alllá donde los secretos viven,
y donde lo postergado, renace.
Allá donde broten los astros,
y donde de oro, el sol se engalane;
allá donde ceda la tristeza,
y cada asalto tu alegría gane.
Allá donde faros, sean tus ojos
y en bello cantar, tu risa torne;
allá donde tus labios nazcan
y en dulce beso demoren;
Allá donde nuestra verdad creemos,
donde tu piel, mi única frontera sea;
allá, seamos pues eternidad,
hasta que la propia eternindad muera.
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