Sentimientos que vagan solitarios
entre las sábanas de un
recuerdo,
buscando sin pausa en la
añoranza
las esperanzas de un te
quiero.
Dulces y suaves, húmedos
besos,
grandes caricias de
perfecto caballero,
que antaño en piel
blanca de mujer
provocaban un rubor
ligero.
Corazón que vaga
herrante
a la par que asustado e
indefenso,
tras de sí dejando en el
camino
una estela de gran
vacío; inmenso.
Y viendo que busca mas
no halla
aquél suyo amor
inofenso,
que con pasión provocaba
su latir intenso,
se postra ante la vida,
dejándose caer.
¿Pues a qué aspira, el
dichoso corazón,
mas que a una vida
pequeña y frágil;
vida eterna, en completa
desazón,
sin ese amor que su
latir provoque?
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